Euphoria: el grito de justicia que necesitábamos en las pantallas.

La última producción original de HBO, Euphoria, sigue los conflictos y situaciones que atraviesan a cada personaje de la trama, un grupo de adolescentes todavía en la secundaria, que navegarán a través de un mundo de amor, trauma, redes sociales, drogas y sexo, manteniendo un eje en el papel principal protagonizado por la imponderable Zendaya.

Las actuaciones son uno de los pilares más importantes de Euphoria, llevadas a cabo por un elenco lujoso completado por Maude Apatow (Girls), Jacob Elordi, Angus Cloud, Eric Dane, Alexa Demie, Barbie Ferreira, Nika King, Storm Reid, Hunter Schafer, Algee Smith y Sydney Sweeney (Sharp Objects; The Handmaid’s Tale). Euphoria es una adaptación americana del original homónimo israelí, escrita por Sam Levinson, quien también forma parte de la producción ejecutiva junto al cantante Drake y los creadores originales de la serie.  

En sus ocho capítulos de casi una hora cada uno, Euphoria trata temas súper importantes y sensibles, y que se adaptan perfectamente a la contemporaneidad: la masculinidad, las drogas, la sexualidad, el género, las feminidades, el cuerpo, el empoderamiento, las redes sociales, la infancia, los padres, la adolescencia, y apuesta a convertirse en uno de los íconos queer dentro de la pantalla de los últimos tiempos.

Rompe con el tabú y no se deja censurar, es muy cruda y explícita, y por eso se recomienda que la vea un público lo suficientemente maduro o preparado para poder procesar el contenido lo mejor posible.

“Solo un recordatorio para el estreno de esta noche, que Euphoria es para audiencias maduras. Es un retrato crudo y honesto sobre la adicción, ansiedad y las dificultades de navegar la vida hoy en día. Hay escenas que son gráficas, difíciles de ver y pueden ser desencadenantes. Por favor, solo mírenla si sienten que pueden soportarlo. Hagan lo que es mejor para ustedes. Los seguiré queriendo y sintiendo su apoyo” – comunicó Zendaya en las redes la noche antes del estreno de Euphoria.

No existe un conflicto principal. Euphoria está tan bien pensada y actuada, que los conflictos personales de cada uno de los personajes terminan entrelazándose y convirtiéndose de a poco en la trama. Cada capítulo empieza con la infancia de cada personaje y a partir de ahí empiezan a salir todos los secretos que los acechan. Las situaciones que vivan los van a transformar y hacer que vayan dejando una etapa de ambigüedad para evolucionar o transicionar a la adultez (si es que realmente la hay). Se equivocan, aprenden, y se conocen a ellos mismos, a su cuerpo y a los otros.

La música de la trama también se destaca por su actualidad y crea un ambiente ultra favorable para la contemporaneidad que maneja la serie; suenan temas que van desde Billie Eilish, artistas puramente independientes, hasta lo más nuevo de Rosalía.

Las tomas, los tonos, el maquillaje, el vestuario, la dinámica visual, el guion y la cinematografía son excelentes y se nota que hay un trabajo actoral súper delicado detrás de la construcción y evolución de cada personaje. Cada escena es única y tiene su propia intensidad: la duración, la cinematografía, la actuación, los silencios y la música son factores que influyen y que adecúan cada una de las escenas.

Euphoria necesitaba ser vista. Hoy, en una actualidad donde destruimos y nos destruimos. En una actualidad donde reina el poder y el odio. En una actualidad donde gana el miedo y la intolerancia. En una actualidad construida sobre bases machistas, religiosas y patriarcales. En una actualidad que es un poco más humana, pero que le falta mucho para llegar a serlo.

Euphoria es política, y busca justicia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías